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¿Qué es el
Alzheimer?
Es
el tipo de demencia senil más frecuente y suele afectar en su
gran mayoría a personas mayores de 65 años. Se estima que en
Canarias son unas 20.000 las personas que padecen la enfermedad
de Alzheimer (EA), y que un 10% de los españoles mayores de 65
padece algún tipo de demencia.
Provocada por
un proceso degenerativo de las neuronas, supone con el tiempo un
deterioro total de la persona, de su mente y habilidades
elementales para la vida; la detección precoz es fundamental
para ralentizar la evolución de la EA, una detección que
resulta difícil por ser los primeros síntomas asociados a
"despistes" de la edad o episodios aislados que pueden pasar
desapercibidos. La fase inicial comienza con pérdidas de memoria
y desorientación espacial y temporal, y para cuando son síntomas
evidentes de algo más serio, la enfermedad puede tener ya dos o
tres años de evolución. La persona olvida cosas, se expresa
mal, repite lo mismo muchas veces, está irritable o abatida,
cambia de ánimo, confunde unas palabras con otras, se desorienta
en lugares conocidos, le cuesta escribir o coser o pintar,
reconocer a algunas personas... No es la edad: es el
momento de acudir al especialista.
Los programas de estimulación psicocognoscitiva para los
pacientes de EA están más desarrollados para esa etapa inicial
de la enfermedad (son múltiples factores los que hacen que
existan menos de estos programas para las fases moderada y
severa, entre ellos, el carácter evolutivo de la misma). Sin
embargo, en esa primera fase resulta fundamental la atención
para mantener en lo posible la autonomía del paciente.
La ciencia no ha descubierto las causas que desencadenan el
deterioro cerebral, y no hay pruebas fehacientes de
predisposición genética, pero las consecuencias son evidentes:
en la etapa media, se pierde la fluidez en el lenguaje y la
capacidad para desenvolverse en tareas cotidianas sencillas; en
la fase avanzada, la incapacidad es profunda, la persona no
puede ya valerse por sí misma, el habla desaparece, no reconoce
a las personas y sufre alteraciones físicas y de personalidad
irreversibles. La depresión acompaña al enfermo en todo el
proceso.
Durante largo tiempo, los profesionales que atendían a una
persona con EA se ocupaban de la enfermedad y de la persona
afectada, sin reparar en el espacio humano en que el paciente se
encontraba, esto es, la importancia de las personas cercanas al
enfermo, que sufren con él la enfermedad y son su principal
soporte.
Los familiares de la persona con EA sufren un impacto en su
entorno familiar, en su modo y calidad de vida. En este contexto
surge el concepto de "carga del cuidador", que incluye aspectos
físicos, emocionales, y económicos: Las atenciones que la
persona necesita requieren de todo el tiempo, de esfuerzo físico
y económico por parte de los familiares, especialmente del
cuidador-a, quien acaba limitando su propia vida al cuidado del
enfermo, sobre todo cuando éste comienza a precisar de atención
constante, algo que ocurre en distinto momento en cada persona,
según la progresión de la enfermedad, pero que desgraciadamente
llega en todos los casos y sin vuelta atrás.
El índice de envejecimiento de la población canaria ha pasado
del 9'5 al 12 por ciento entre 1995 y 2001. Se calcula que para
el 2011 este índice será del 14%, con más de 250.000 personas
mayores de 65 años. Así, según las estimaciones, se tratará de
25.000 afectados de Alzheimer y otras demencias en el
archipiélago canario en 2011.
Investigaciones, Inversiones, Ley de Dependencia de aplicación
real... son a todas luces necesarias.
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