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La antorcha: |
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¿Qué
pasó con el Pino de Pilancones? |
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Se supone que
tenía más de 400 años de vida hasta que el 30 de enero pasado
el Pino de Pilancones sucumbió a los estragos no tanto del
tiempo como de las acciones del hombre, poco dado a contemplar
el mundo desde una perspectiva que contemple la posibilidad de
que la tierra no sea una herencia de nuestros padres, sino un
préstamo de nuestros hijos, aquéllos que no podrán contemplar
sus más de 30m de altura, ni correr enderredor de los más de 5
metros de perímetro de su tronco, ni reposar
a la sombra de este pino que vivía ya cuando el corsario Drake
asediaba la ciudad de Las Palmas. Cuatrocientos años, se dice
pronto.
Los sucesivos incendios padecidos en la isla en los últimos
años, y la larga edad atribuída al pino canariensis que
habitaba en las cumbres de San Bartolomé de Tirajana, han
puesto fin a un pino emblemático que no parece gozara de los
cuidados que merecía, a pesar de ser considerado Patrimonio
Natural de Gran Canaria y ser también uno de los cien árboles
singulares de toda España.
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El
Cabildo de Gran Canaria remitió al día siguiente de ser
un hecho su pérdida que el árbol había llegado al fin de
su "ciclo vital" ya en el pasado agosto, un ciclo que
concluía por los efectos de los incendios y su
longevidad.
La herida abierta antes de los incendios en el pino, con
motivo de los antiguos aprovechamientos, dejaba ver el
fondo del tronco hueco carbonizado y una gran cantidad
de resina que salía de los canales resiníferos. “La
inflamabilidad de toda esa resina en el tronco hueco
pudo contribuir a que ardiera el pino varios
días”-explican- “Después del incendio el hueco, ya
existente antaño, se encontraba completamente
carbonizado y no fluía resina”...
¿Pudo hacerse algo por este Pino de Pilancones? ¿Se
hizo? ¿Cumplieron su obligación las autoridades
competentes? ¿Fueron respetuosos con el pino los
visitantes curiosos?...
El caso es que el pino nos ha dejado, y se han precintado
los alrededores de sus restos para que no desaparezcan
poco a poco con quienes quieren llevarse un recuerdo del
árbol cuatro veces centenario, restos con los que a
algunos se les ha ocurrido podría elevarse un monumento, y
a otros construir unos buenos muebles como recuerdo... |
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Tal vez
sería mejor se plantaran nuevos pinos canariensis, y se
cuidaran los que están en peligro de correr la misma
suerte, como el de La Lajilla, cercano al ya caído de
Pilancones y afectado también por los mismos incendios,
otro pino centenario y falto de atenciones, como alertan
la Plataforma "Más Nunca" y Asociación de Vecinos de
Ayagaures Amigos de Pilancones. También alertaron de la
situación del ya perdido.
Desde esta
sección, nos gustaría que alguien tomara la antorcha y
el relevo para hacer llegar a quien corresponda la
urgente necesidad de atender nuestros parajes con
respeto, eficacia, y eficiencia.
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